viernes, 7 de octubre de 2011

Biografía Jaime Garzón

Garzón Nació el 24 de Octubre de 1960 en la ciudad de Bogotá, falleció el 13 de Agosto de 1999, conocido como periodista, humorista y ¨satirista¨.
En su juventud estudió  derecho en la universidad nacional de Colombia, en su transito entre el colegio y la universidad milito brevemente en una red de colaboradores urbanos del ELN, junto al periodista Hernando Corral para luego, desencantarse de dicha organización y proceder a pedir la baja de la misma.
Tras pedir la baja Garzón no abandono sus ideas de hacer de Colombia un país justo y en paz.  En 1986, fue alcalde menor de la actual localidad de Usme, en Bogotá. Pero un año después, fue destituido por el alcalde mayor de esa época, Andrés Pastrana Arango, debido a sus diferencias con él y a sus monerías de imitación de personajes, esto último, fue lo que le dio acceso al mundo del humorismo.
Garzón trabajó en varias parodias televisivas, se hizo famoso con el programa Zoociedad, en el cuál se burlaba de la sociedad materialista y la política, también hizo parte del programa QUAC el noticiero, en esta misma época fue cuando  creó la mayoría de sus personajes, que con el tiempo ganaron el aprecio y reconocimiento del publico, pero no el de los políticos, quienes lo trataron primero con indiferencia y luego con desprecio.
También trabajó en Lechuza (del Canal Caracol) y en CM& con su último personaje célebre, Heriberto de la Calle, un lustrador que entrevistaba a diversos personajes célebres; este personaje duró en la pantalla cerca de dos años.
En el campo político estuvo en los acercamientos de paz de 1999, año en que precisamente fue asesinado cuando se dirigía a la emisora Radionet para presentar su programa de la mañana.
Haber matado al bufón hizo reaccionar momentáneamente a todo un país, que reconocía en el humor el paliativo de las crudezas diarias. Humor que ha sido no pocas veces el ejemplo de una refundida identidad cultural. La muerte de Garzón les hizo ver a los colombianos que por primera vez el conflicto armado había tocado algo sagrado y tabú: la risa. Por eso, un día después de su muerte, la plaza de Bolívar estaba llena.
Entre la marea humana sobresalían doscientos lustrabotas de las calles de Bogotá, que con su presencia recreaban en la realidad trágica a un Heriberto cómico en la ficción, pero a la vez cierto.

Juan G Fernandez Guzmán

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